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Diseño contemporáneo: sencillo, estructurado y detallista.

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Qué es: El diseño contemporáneo, técnicamente, es el que se basa en el momento que se está viviendo, en el aquí y el ahora pero… ¿cómo consigue uno identificar qué es del presente? A veces es menos fácil de lo que parece. En términos generales, no obstante, representa un giro de 180º a los dictámenes de la decoración tradicional. Esto se traduce en una preferencia por los perfiles suaves en lugar de por lo ornamentado, tejidos sólidos o con unos estampados muy sutiles en lugar de diseños coloridos y abigarrados así como accesorios puntuales en lugar de grandes colecciones de objetos.

 

Qué no es: A menudo los términos contemporáneo y moderno se usan indistintamente, pero no son exactamente lo mismo. Moderno hace referencia a un movimiento del diseño específico que surgió a principios del siglo XX y sigue unas pautas muy estrictas y racionales. El estilo contemporáneo es más cálido y permite romper algunas reglas.

 

Cuándo funciona: Si se hace un fuerte énfasis en cuidar la coherencia y armonía entre las líneas y las formas, dos aspectos esenciales que imprimen al estilo contemporáneo su particular energía. Sus estancias están diseñadas con abundantes espacios abiertos y luz natural, lo que les confiere su aire de amplitud y holgura característicos. En ellos todo está bajo control, cada pieza cuenta.

 

Te encantará si… En un museo vas derecho hacia las obras de arte abstractas. Tienes más de dos libros con la palabra “simplicidad” en el título. Las cortinas recargadas te dan claustrofobia. La geometría era tu asignatura favorita en el colegio. Tiendes a quitar de la vista la mayoría de tus cosas y te gusta decorar en blanco.

 

Colores neutros pero sofisticados. Crema, blanco, tostado y negro son las piedras angulares de un diseño contemporáneo. Las composiciones monocromáticas o duotono hacen que las líneas y formas de un espacio ganen protagonismo.

Pero no te pases haciendo excesivamente neutro un espacio. Elige un tono que tenga matices, que aporte interés, como el azul de esta entrada. Prueba con el crema con un toque de rosa, el gris con un toque de verde o el beige con algo de dorado. Si lo que buscas es impactar con un color más potente, aplícalo en una pared como acento o en un mueble, siempre con mesura.

 

Suelos desnudos. Si te entusiasma la sensación de tus pies descalzos sobre el suelo, estás de suerte. El diseño contemporáneo no es especialmente amigo de las moquetas sino que se decanta por superficies más finas y elegantes: el bambú, las maderas claras como el arce y el fresno, la piedra natural, el cerámico, el hormigón y el microcemento.

Eso no quiere decir que no puedas tener una alfombra contemporánea en casa; es solo cuestión de elegir la correcta. Un diseño oriental no le pegará mucho, pero uno geométrico o con volumen seguro que sí. También puedes probar con una composición de moqueta en losetas. Si a pesar de todo quieres colocar moqueta de pared a pared, elige un color sólido y fibras muy cortas.

 

Accesorios contados. “Menos es más” es el gran mantra de este estilo, ya te habrás dado cuenta de que es una frase muy recurrente. Huye del eclecticismo, las ñonerías y los cachivaches. Los accesorios deben ser sencillos, pocos y bien escogidos. Fíjate cómo en esta pequeña distribución, cada pieza añade intensidad sin menoscabar la sensación de amplitud.

Este es un interesante estilo para coleccionistas, pero no de los que acumulan sino de los que saben identificar un objeto con mucho potencial decorativo. Opta por piezas contundentes distribuidas uniformemente, de manera que mejoren la estética del espacio, en lugar de entorpecerlo.

 

Líneas sencillas. El diseño contemporáneo descansa sobre un sólido eje horizontal-vertical, desde la arquitectura de una estancia al mobiliario. Tiene en gran consideración las líneas, los planos y los ángulos. La estructura del espacio es un componente del diseño integral en sí mismo.

¿Esto quiere decir que absolutamente todo en tu casa debe tener esquinas bien cuadradas y definidas? No, es conveniente equilibrar el diseño con algunas curvas. La clave está en mantenerse fiel a la sencillez de las formas geométricas básicas: círculos, rectángulos, cilindros, ondas… Las filigranas y las florituras son más propias de otros estilos más tradicionales.

 

Espacios abiertos o que respiran. Los diseños contemporáneos celebran tanto lo que está como lo que no está. Los espacios vacíos adquieren casi un nivel de escultura, no son casuales sino que forman parte de todo un proyecto de arquitectura. Debido a su amplitud, los interiores contemporáneos son especialmente idóneos para introducir muebles, obras de arte y piezas de decoración de gran formato.

No obstante, ten cuidado porque demasiado espacio sin apenas nada a lo que agarrarse hace que la habitación quede un tanto vacía y desolada. Divide el mobiliario por grupos para ayudar a establecer una separación sutil de estancias si se trata de un espacio grande. Las lámparas de araña y colgantes pueden ayudar a rebajar visualmente un techo excesivamente alto o de grandes dimensiones.

 

Grandes ventanales, a ser posible desnudos. Las ventanas en un entorno contemporáneo normalmente son abundantes y, a menudo, se dejan sin vestir para resaltar sus lineas puras y permitir que la luz natural inunde la estancia.

Si te preocupa no tener privacidad o simplemente no te gusta sentirte el centro de las miradas, siempre puedes optar por revestir las ventanas con elementos estilizados que no obstaculicen tus vistas: visillos o cortinas que se fundan con el color de la pared, micropersianas o estores con tejido screen. Siempre y cuando estén realizados con un estampado neutro y sólido, apenas perceptible.

 

Sin miedo al brillo. En un diseño contemporáneo encajan bien los cromados, el acero inoxidable, el cobre, los lacados, el cristal, el plástico o los azulejos vitrificados, ya que crean un tándem perfecto que potencia la luminosidad en todo el espacio. La mezcla de materiales es fundamental para obtener contraste y profundidad.

No te excedas con los reflejos, combínalos con elementos mate. Observa la alternancia entre superficies brillantes y satinadas en este baño. También puedes atemperar el brillo con otras texturas, como el cristal esmerilado o el níquel cepillado.

 

Muebles con detalles especiales. El mobiliario contemporáneo presenta líneas sencillas en combinación con rasgos llamativos. En un ambiente de este estilo difícilmente encontrarás fundas o faldillas; normalmente son piezas que dejan ver sus patas y esto se debe a que con toda seguridad algo hay de especial en ellas.

No obstante, de lo que no se trata es de que haya una dosis excesiva de muebles con rasgos llamativos porque eso mataría la sencillez del resto de superficies.

 

Obras de arte a gran escala. Las paredes de las estancias contemporáneas normalmente no presentan ningún tipo de adorno: ni molduras, ni colecciones de platos, ni fotos familiares. Así que son el lugar perfecto para colocar grandes obras de arte, encajando igual de bien que en una galería.

Los lienzos, si se enmarcan, debe ser con líneas muy sencillas. Una gran escultura, una fotografía en blanco y negro o unas láminas también podrían quedar bien. Si te gusta el arte fuera de lo convencional, tu casa será un buen lugar para exhibirlo.

Lo único que debes tener en cuenta es que la obra de arte en sí misma no debe competir con ningún otro elemento en la estancia. Ha de ser la total protagonista, no se lo reduzcas con otro elemento demasiado llamativo.

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