Reforma integral de vivienda
Una vivienda replanteada desde cero para mejorar usos, confort y relación entre espacios, trabajando junto a arquitecto, técnicos y gremios hasta su completa materialización.
La vivienda, de algo más de 100 m², en una zona bien situada de Lugo, contaba con buena iluminación natural, aunque su organización no terminaba de aprovecharla. Disponía de tres dormitorios, cocina independiente con tendedero, salón-comedor y dos baños.
El objetivo era abordar una reforma integral manteniendo tres habitaciones, mejorar una cocina oscura y poco práctica, aumentar el confort térmico y acústico y, si la vivienda lo permitía, incorporar un vestidor al dormitorio principal.
En lugar de reformar cada estancia manteniendo su posición original, se replanteó la vivienda como un conjunto. Desde el inicio se trabajaron junto al arquitecto los usos, la relación entre zonas, el mobiliario y la iluminación para que la nueva organización ya naciese pensando en cómo iba a habitarse y materializarse.
01 · Replantear la vivienda completa
El briefing permitió definir las necesidades reales antes de tomar decisiones sobre la nueva organización.
La vivienda debía seguir contando con tres habitaciones y dos baños, pero necesitaba una zona de día más luminosa y relacionada, mayor capacidad de almacenaje, una cocina más cómoda y una habitación principal con mayor entidad.
Cuando no hay un plano de la vivienda, partimos de su medición y de los condicionantes que deben permanecer, evitando que la compartimentación existente determine automáticamente la nueva propuesta.
A partir de ahí se estudió la vivienda junto al arquitecto hasta llegar a una nueva organización capaz de responder al conjunto de necesidades planteadas.
02 · Trasladar la cocina para crear una nueva zona de día
La cocina ocupaba originalmente la primera habitación de la vivienda, junto a la entrada. Era una estancia independiente, estrecha y con una relación limitada con el salón-comedor.
La decisión principal fue incorporar al salón una habitación contigua para crear una gran zona de día en esquina, abierta a la luz natural de dos orientaciones, y trasladar hasta ella la cocina.
Cocina, comedor y salón pasaron así a formar parte de un mismo espacio, pensado desde el inicio teniendo en cuenta usos, circulación, mobiliario e iluminación.
La antigua cocina adquirió un nuevo uso como habitación multiuso con armario, zona de trabajo y sofá-cama, capaz de funcionar también como dormitorio de invitados cuando es necesario.
El tendedero se desplazó a parte del antiguo vestíbulo, liberando superficie útil para esta reorganización.
03 · Crear una suite principal completa
Otra de las decisiones principales fue replantear por completo el dormitorio principal.
La zona de descanso se dimensionó a partir de una necesidad concreta —una cama de 180 cm— y se relacionó con una amplia zona de almacenaje frente a ella, un vestidor abierto y un baño de uso exclusivo.
El conjunto se planteó como una secuencia continua de dormitorio, almacenaje, vestidor y baño, evitando resolver cada parte como una estancia independiente.
El segundo baño también se amplió y reorganizó para mejorar su uso y dar servicio al resto de habitaciones y a la zona de día.
La tercera habitación mantuvo una superficie amplia e incorporó nuevos armarios para aumentar su capacidad de almacenaje.
04 · Arquitecto, técnicos, gremios y continuidad residencial
Una reforma integral implica decisiones que pertenecen a distintos profesionales.
La nueva organización de la vivienda se desarrolló en colaboración con el arquitecto, responsable de incorporar los condicionantes técnicos correspondientes. Durante la obra participaron los diferentes gremios necesarios para ejecutar cada parte dentro de su ámbito.
B interiorismo mantuvo durante ese proceso la continuidad entre las decisiones iniciales y su posterior materialización en la vivienda.
La reforma incluyó también la renovación del sistema de calefacción y de las ventanas, mejorando el aislamiento térmico y reduciendo el ruido procedente de una calle con tráfico intenso.
05 · Pensar iluminación y mobiliario desde el inicio
La iluminación se planteó desde las primeras decisiones del proyecto.
Se estudió cómo iba a utilizarse cada espacio a distintas horas del día y qué tipo de luz necesitaba cada situación: iluminación general, luz de trabajo y luces más contenidas y regulables, capaces de crear una atmósfera diferente durante la noche.
De la misma forma, cocina, armarios, vestidor, baños y mobiliario se tuvieron en cuenta desde la nueva organización en planta. Sus dimensiones y ubicación formaban parte de la solución antes de avanzar hacia su fabricación e instalación.
Las visualizaciones permitieron comprobar proporciones, relación entre zonas, mobiliario, materiales e iluminación antes de materializar la propuesta.
Visualizamos para decidir. Decidimos para materializar.
06 · Materializar la vivienda completa
En esta vivienda, la materialización formó parte del proyecto desde el principio.
B interiorismo desarrolló y suministró el conjunto del equipamiento residencial: cocina, electrodomésticos y encimera, armarios, vestidor, mobiliario de baño, mamparas, espejos, iluminación, cortinas y estores, alfombras, sofá, mesas, sillas, camas, colchones, mobiliario auxiliar y las demás piezas necesarias para completar la vivienda.
Cada elemento se trabajó en relación con el conjunto, con los fabricantes y marcas correspondientes y teniendo en cuenta sus proporciones, acabados, instalación y relación con el resto de decisiones.
El objetivo no era añadir elementos al final de la obra, sino evitar que la vivienda tuviese que reconstruirse después mediante compras independientes.
Una reforma integral no se resuelve con una única gran decisión, sino manteniendo una misma dirección a través de muchas decisiones, profesionales y procesos distintos.